LA IGLESIA COLOMBIANA METODISTA Y EL MINISTERIO DE MUJERES
La Iglesia Colombiana Metodista, se constituye bajo la autoridad de las Sagradas Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamento, mediante cuyo testimonio el Señor conduce a su pueblo al conocimiento de su Verdad y lo guía en el cumplimiento de su misión. Estas Escrituras constituyen, por lo tanto, el criterio por el cual se ha de juzgar la fidelidad de la Iglesia y de su tradición.
La Iglesia Colombiana Metodista, es heredera de la tradición de la Iglesia Universal y en manera especial del metodismo. Por ello recibe los credos ecuménicos como testimonios de la confesión de la fe cristiana y considera que los documentos tradicionales de la fe y disciplina metodista - los Veinticinco Artículos de Fe, los Cincuenta y Dos Sermones de Juan Wesley y las Reglas Generales - son expresiones significativas de la interpretación de la fe y conducta cristianas.
La Iglesia Colombiana Metodista, examinará constantemente su mensaje y testimonio a fin de discernir, bajo la dirección del Espíritu Santo y la autoridad de las Escrituras, y a la luz de la tradición, la voluntad del Señor en las particulares circunstancias en las que sea llamada a servir. Cuando lo juzgue necesario, formulará declaraciones en asuntos de fe y conducta, para edificación de los creyentes y definición y afirmación de su testimonio ante el mundo.
“La Iglesia Colombiana Metodista es una parte del cuerpo de Cristo, cuya misión es contribuir en la extensión del Reino de Dios, que se expresa en la construcción de comunidades inclusivas, para la promoción de una vida justa e integral en la sociedad Colombia.”
“Seremos una comunidad de fe con identidad Metodista Colombiana, auto sostenible y estructurada, propiciando la formación y capacitación de su membresía, con vocación ecuménica, que le permita ser protagonista en los procesos de desarrollo de sus comunidades.”
Entre los ministerios que la ICM estan el Ministerio de mujeres.
Las mujeres están organizadas en la ICM en un ministerio destinado al servicio y el crecimiento de ellas mismas y de su entorno en todos los aspectos de la vida. Eso significa un desarrollo en lo emocional, espiritual e intelectual que les capacite para vivir una vida digna a nivel familiar y social en general. Pero además, como discípulas de Cristo, tienen la sensibilidad de orientar, capacitar y acompañar pastoralmente a otras mujeres que aún necesitan ayuda. Este fascinante proyecto desarrollado y conducido por las mujeres de la ICM requiere la contribución y el aporte valioso de cada mujer metodista en todas las comunidades e iglesias.